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Proyecto Zero: una reseña histórica de los pioneros de la enseñanza para la comprensión

Magisterio
09/10/2017 - 11:30
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Foto tomada de Revista Internacional Magisterio No. 88

El Proyecto Zero de la Escuela de Posgrados en Educación de la Universidad de Harvard, en cabeza de Howard Gardner, una de las iniciativas más representativas en el escenario educativo de la región, está cumpliendo cincuenta años

 

En un texto de 17 páginas, escrito en 2013 y traducido luego al español en 2016 por las docentes colombianas Patricia León y Ximena Barrera, Gardner dio a conocer el texto Harvard Project Zero: A Personal History, en el cual, desde su perspectiva, hace un recuento, por tres razones1:

 

  • Escribir una versión más autorizada y completa que las efectuadas hasta este momento.
  • En el evento de ser atropellado por un bus, sería útil tener este relato histórico.
  • Hacer la invitación a que otras personas hagan sus propios recuentos de la historia del proyecto.

 

+Lea: Estrategias para desarrollar las inteligencias múltiples

 

En su texto, una especie de crónica personal, Gardner inicia contextualizando el momento histórico en el que se origina el Proyecto Zero de Harvard. Para este efecto, refiere, en primer lugar, que la situación de la educación preuniversitaria de Estados Unidos hasta la década de 1950, era “un asunto local”. Este escenario empieza a cambiar en medio de la carrera entre este país y la Unión Soviética por conquistar el espacio, lo cual deriva, a su vez, en una mejora de la educación en este aspecto: se crean fondos especiales para incentivar programas en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Lo que se conoce, desde entonces, como STEM (por sus siglas en inglés).

 

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Otro evento importante que sirve de preámbulo a la creación del Proyecto Zero, según Gardner, es la llegada al escenario de Harvard de Jerome Bruner, quien publica su libro seminal El proceso de la educación en 1960, en el cual deja ver un enfoque basado en lo cognitivo, en la línea de Piaget e Inhelder, no muy conocidos en ese entonces en las Américas. Este evento, junto con la creciente preocupación por la enseñanza de las artes y su pertinencia disciplinar con educadores como Francis Keppel y Theodore Sizer, en conjunto con Bruno Bettelheim, Konrad Lorenz y Lawrence Kohlberg, invitados frecuentes a la Escuela de Posgrados en Educación de Harvard, pavimentan la vía hacia la constitución del Centro para Estudios Cognitivos de Harvard, el cual se convierte en el lugar de debate sobre el tema de la cognición humana, con eruditos como Paul Kolers, Nelson Goodman y Noam Chomsky.

 

La publicación del texto de Bruner El hombre: un programa de estudios, además, se convierte también en un gran impulso para lo que sería luego el Proyecto Zero, debido a su enfoque multidisciplinar y su adaptabilidad para el escenario escolar; pero, es el filósofo Nelson Goodman, un profundo conocedor del ambiente artístico de la época, quien da inicio formal al Proyecto Zero en 1967. Goodman sostenía que: “Hay mucha sabiduría popular sobre la educación artística, pero el conocimiento general sobre educación artística está en cero”. De ahí el nombre.

 

Durante los años 1967 y 1971, dice Gardner, y con alrededor de una docena de personas provenientes de diferentes ámbitos académicos, el Proyecto Zero inicia sus trabajos en medio de la precariedad, como es usual en este tipo de iniciativas, y alrededor de la figura de Goodman. Se discutían semanalmente temas como la naturaleza del estilo, la metáfora, el ritmo y en general aspectos relacionados con las artes y la psicología cognitiva, ciencia incipiente que, desde ese entonces, desafiaba a la Gestalt.

 

En 1972, ya bajo la dirección de Gardner y David Perkins, quien se encontraba trabajando acerca de la inteligencia artificial, el Proyecto Zero se comienza a beneficiar de los estudios de estos dos académicos sobre temas como las capacidades de los niños para simbolizar y la comprensión en el ámbito de las artes. Es esta visión conjunta de la cognición humana desde lo psicológico y la enseñanza consciente de las artes lo que sintetiza la vigencia del Proyecto Zero, y es en la década de 1980 cuando se consolida, a través de la investigación-acción, el tema de la comprensión como desempeño, es decir, lo que hoy se conoce como enseñanza para la comprensión, un enfoque pedagógico que se ha instalado en diferentes países del mundo, entre ellos Colombia, con resultados muy auspiciosos. La enseñanza para la comprensión es, según el propio Gardner, el proyecto más importante que se haya desarrollado al interior del Proyecto Zero.

 

En Colombia, son los investigadores, docentes y académicos de Fundacies2, desde hace ya 20 años, quienes promueven este enfoque a través de cursos de formación y congresos, así como en diferentes colegios y universidades (en este número de la Revista Internacional Magisterio se documentan varios proyectos de aula que ilustran la puesta en escena de la enseñanza para la comprensión).

 

Luego de 28 años bajo la codirección de Gardner y Perkins, en 2000 toma la dirección el reconocido investigador Steve Seidel, quien lidera el proyecto en una época bastante compleja en lo económico, tanto que incluso se llega a poner en riesgo su continuidad, debido al carácter de financiamiento del proyecto con recursos provenientes del sistema de fondeo filantrópico. En la actualidad, el director del Proyecto Zero es el doctor Daniel Wilson, un “amigo de la casa”: asiduo visitante a Colombia y en general a Suramérica, asistente a diversos eventos educativos y asesor de instituciones de todos los niveles educativos.

 

+Vea: Video conferencia gratuita - Cómo promover comprensiones profundas: El enfoque de Enseñanza para la Comprensión en el aula

 

 

Notas

1 Para la versión en español, consultar:

https://howardgardner01.files.wordpress.com/2016/08/project-zero-history_spanish-translation_8-161.pdf

2 El sitio de Fundacies se puede consultar en www.fundacies.org

 

Autor: Yecid Puentes Osma