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Piaget: cómo entender la acción y el aprendizaje

Por Berenice Larios de Rodríguez , Por Esteban Rodríguez G.
Magisterio
27/09/2018 - 10:45
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Foto de Pexels

Se puede hablar de acción sensorio motora, acción verbal y acción mental. El pensamiento es, simplemente, la interiorización de la acción, aunque, generalmente, acompañada de actividad motora residual, como por ejemplo: gestos y movimientos de los ojos.

Referente al aprendizaje, su teoría, más que una teoría del aprendizaje, es una teoría del desarrollo mental y considera que sólo hay aprendizaje (aumento de conocimiento) cuando el esquema de asimilación sufre acomodación, definición que difiere de la definición usual “modificación del comportamiento resultante de la experiencia”, que trae consigo, la idea de dependencia pasiva del medio ambiente; mientras que para Piaget, en la asimilación, el organismo se impone al medio, y en la acomodación, la mente se reestructura para adaptarse al medio.

Hemos visto que para Piaget sólo hay aprendizaje (aumento de conocimiento) cuando el esquema de asimilación sufre acomodación mediado por la equilibración mayorante. Igualmente, el desarrollo mental del niño puede describirse tomando como referencia los esquemas mentales que utiliza, ya que estos dependen de alguna manera del desarrollo biológico del niño y son propiciados por la equilibración que está presente en todos los periodos y estudios del desarrollo cognitivo, y en realidad responde por ello. Piaget sostiene que “aprender es operar con ideas o con objetos”, donde operar hace relación a acciones tales como: transformaciones, particiones, traslados …; entonces, si “aprender es operar”, ¿cómo debe ser la enseñanza para propiciar el aprendizaje?

Atendiendo lo dicho sobre aprendizaje, la enseñanza en primer lugar, debe ser de tipo situacional, problémica, que genere conflictos cognitivos, desequilibrios mentales, que “disparen” el proceso asimilación-acomodación. Estas situaciones problémicas, deben ser contextualizadas, atendiendo los periodos y estadios del desarrollo cognitivo del niño, apoyadas en referentes materiales cuando así lo exija el grado de desarrollo del individuo.

“Cuanta más experiencia tenga un niño en objetos físicos de su medio ambiente, más probable es que desarrolle un conocimiento apropiado de ellos”. Labinowicz (1987, ibid, 43 ).

Piaget sostiene que “aprender es operar con ideas o con objetos”, donde operar hace relación a acciones tales como: transformaciones, particiones, traslados …; entonces, si “aprender es operar”, ¿cómo debe ser la enseñanza para propiciar el aprendizaje?

 Pero las situaciones a las que hemos hecho referencia, ¿cómo las debe enfrentar un niño, sólo o acompañado? La dinámica de trabajo es dual, un momento para el trabajo individual y otro, para el trabajo en grupo o de interacción social; pero ambos, asistidos por el docente quien orienta, asesora y provee material de trabajo. Algunos autores critican a Piaget, por considerar que desestima la interacción social, al darle prelación al trabajo individual; y por lo tanto, minimizar el trabajo de los docentes y de los otros niños en el proceso enseñanza – aprendizaje, pero uno de sus seguidores, a quien hemos venido haciendo referencia, Ed. Labinowicz, cuando trata el desarrollo intelectual del individuo, interpretando a Piaget, habla de cuatro factores: la Maduración (el desarrollo de los esquemas mentales, asociados al concepto biológico), las Experiencias Físicas, la Interacción Social (oportunidades de los niños de actuar entre sí, con compañeros, padres, maestro...) y la equilibración (factor que resalta para indicar el grado de significación que da Piaget en el proceso). De aquí inferimos que, este autor no desconoce la interacción social, pero que tampoco le da la importancia que asume con Vigotsky, objeto y centro de su teoría sobre el aprendizaje (Rodríguez, 2000).

Rafael Porlán (1995), opina que el método que más se aproxima para la aplicación de la teoría del comportamiento de Piaget es el que más satisface sus postulados: el método científico, recreado o caracterizado con el nombre de método por descubrimiento o redescubrimiento asistido por el docente como un “experto investigador”, orientando a un grupo de novatos.

La teoría Piagetana ha repercutido en el diseño curricular en espiral, en la organización de los grupos de los distintos niveles, en la formación del individuo autónomo y responsable, efectos didácticos relacionados con el seguimiento del método de problemas y de los ambientes democráticos, donde las relaciones estudiante-profesor, son del tipo horizontal y el error hace parte del proceso de aprendizaje. En fin, es mucho lo que está imbuido el ambiente educativo en las ideas de Piaget, a pesar de las críticas ya señaladas y ésta bastante fuerte que hace Carretero (1990), aunque no es exclusiva a Piaget, pero si al constructivismo donde señala:

“En el constructivismo se mantiene una postura completamente racionalista sobre el aprendizaje, olvidándose que el aprendizaje asociativo (conductista) también es un tipo de aprendizaje y que, dependiendo de la tarea y de los objetivos que se pretenda conseguir, puede ser más eficaz y adecuado que el aprendizaje por reestructuración”.

Pozo (1995), hace una crítica a la teoría del aprendizaje de Piaget. Sostiene que ésta resulta poco satisfactoria y da lugar a graves problemas cuando se trata de trasladarla al aula dado que la defensa a ultranza de la enseñanza por descubrimiento es una muestra de confusión entre aprendizajes naturales y artificiales en la obra de Piaget. Al traer a colación la célebre frase cada vez que se le enseña prematuramente a un niño algo que hubiera podido descubrir sólo, se le impide a ese niño inventarlo y, en consecuencia, entenderlo completamente, asume que el autor estudiado equipara invención o descubrimiento con reestructuración, lo cual es válido para los aprendizajes naturales en los que el niño aprende por descubrimiento. Pero, la mayor parte de los conceptos relevantes difícilmente pueden ser inventados o descubiertos por el propio niño ya que a diferencia de los aprendizajes naturales no constituyen adquisiciones necesarias. Afirma que la interacción social y la instrucción son muy importantes en el aprendizaje de conceptos y el aprendizaje de conceptos sólo puede explicarse desde posiciones que establezcan una interacción efectiva entre asociación y reestructuración. Vigotsky y más recientemente Ausubel intentan conciliar los procesos de aprendizaje asociativo con la reestructuración, concediendo para ello una mayor importancia al proceso de instrucción.

A manera de conclusión

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Podemos decir que la enseñanza, desde la perspectiva Piagetiana, es un proceso que integra un conjunto de experiencias que permiten que el estudiante desarrolle sus esquemas de pensamientos, donde la metodología que se impone, es la situacional o de problema, que genera el proceso de investigación que permite que el estudiante, individual y/o en grupo, asistido por el maestro, construya su conocimiento apoyado en lo empírico y en la reflexión sobre los conceptos que intervienen en el proceso. La síntesis de una estrategia metodológica, inspirada en las ideas de Piaget, podría presentarse así:

• Partir del desarrollo mental del estudiante.
• Proponer situaciones problemas que “disparen” el desequilibrio cognitivo, sentimental y social.
• Permitir que el estudiante trabaje solo y luego, socialice con sus compañeros en pequeños grupos con la intervención del maestro como focalizador del proceso; generando preguntas en lugar de dar respuestas.
• Verificar, mediante el enfrentamiento a situaciones análogas a las vivenciadas, la modificación de los esquemas mentales.

Referencias:

 Labinowicz (1987, ibid, 43 );Carretero (1990)
(Rodríguez, 2000); Rafael Porlán (1995)
Pozo, Juan Ignacio. (1995). Teorías cognitivas del aprendizaje. Madrid. Morata.

Título tomado del libro: Teorías del aprendizaje. Autor:Esteban Rodríguez Garrido; Berenice Larios de Rodríguez. pp. 95-96.

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