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¿Cómo organizar un ciclo de trabajo?

Por Philippe Perrenoud
Magisterio
09/08/2018 - 10:15
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Foto de Unsplash

¿La creación de ciclos de aprendizaje plurianuales cuestiona la noción de clase y de gestión de clase?

Sin duda, más en diversos grados, conforme la manera como se concibe un ciclo.

Si cada profesor mantiene su clase por un año, los cambios serán menores. Todavía, el hecho de comprometerse en un ciclo y de perseguir objetivos a lo largo de varios años probablemente modifica la gestión de una clase, sobre todo inscribiendo la acción de cada profesor en una acción colectiva, así no haya un trabajo real en equipo. Ese funcionamiento está, sin embargo, muy próximo a la estructuración de la formación escolar en etapas anuales.

Si un mismo profesor acompaña a un grupo de estudiantes de la misma edad durante varios años, él deberá establecer una organización del trabajo más duradera o más móvil. Acompañar a los mismos estudiantes durante dos años o más puede constituir una ventaja y un inconveniente. Es una ventaja porque las reglas y las instituciones internas implementadas al inicio serán válidas para varios años lectivos. Es un inconveniente cuando tensiones, conflictos y segregaciones perturban la vida colectiva, pues el final del año lectivo no le pone fin al problema. Sin embargo, continúa siendo una clase. Y los profesores que trabajan en ciclos, de ese modo, podrán buscar en la cultura profesional algunos saberes y savoir-faire pertinentes, teniendo en cuenta que, en casi todos los sistemas educativos, los profesores mantienen a sus estudiantes por dos años. Eso es, a veces, lo más habitual, pues presenta ciertas ventajas: permite a los profesores recorrer alternadamente dos programas anuales, lo que es menos repetitivo; les da una mejor visión global de la formación; finalmente, la posibilidad de encontrar los mismos estudiantes en el año siguiente parece disminuir radicalmente la reprobación (Hutmacher, 1993).

También, puede suceder –ejemplo un poco diferente– que la introducción de los ciclos plurianuales generalice las clases multi-series, una fracción de cada una de ellas se renueva al final del año lectivo, los estudiantes más viejos saliendo del ciclo (por lo tanto, de la clase), mientras que estudiantes más jóvenes entran. En un ciclo de dos años, la mitad de la clase cambiará cada año. En uno de tres años, un tercio, y, en uno de cuatro años, un cuarto.

La gestión de la clase deberá hacer convivir y trabajar juntos a estudiantes de edades y de niveles escolares diferentes y, por lo tanto, proponerles actividades distintas, que deben coexistir, o actividades accesibles a estudiantes de diferentes niveles. También, en ese caso los ciclos plurianuales no traen nada radicalmente nuevo, pues un gran número de profesores rurales ya atiende clases de grados diversos.

La gestión de la clase deberá hacer convivir y trabajar juntos a estudiantes de edades y de niveles escolares diferentes y, por lo tanto, proponerles actividades distintas, que deben coexistir, o actividades accesibles a estudiantes de diferentes niveles. También, en ese caso los ciclos plurianuales no traen nada radicalmente nuevo, pues un gran número de profesores rurales ya atiende clases de grados diversos.

Solamente habrá una real ruptura en la organización del trabajo si el sistema confía a un equipo pedagógico un conjunto más grande de estudiantes. Los sistemas educativos que introducen ciclos de aprendizaje plurianuales raramente van tan lejos. En la medida en que ese modo de trabajo me parece más prometedor, me voy a detener en él desde el ángulo de la organización del trabajo de los estudiantes y los profesores. Se pasa, entonces, de la gestión individual de una clase a la gestión cooperativa de un ciclo. Lo que pone en términos inéditos la cuestión del agrupamiento óptimo de los estudiantes, particularmente desde la perspectiva de la individualización de las trayectorias de formación y de dispositivos múltiples de la pedagogía diferenciada.

En otros trabajos (Perrenoud 1999c, 2002a) desarrollé la idea de que los sistemas educativos contemporáneos se están distanciando un poco de la clase como modo predominante de agrupamiento de los estudiantes y, que se debe prever, ahora, nuevos espacios–tiempo de formación. La introducción de ciclos de aprendizaje plurianuales puede contribuir en esa dirección, que incita a pensar la organización del trabajo escolar en un nivel intermedio entre lo que atañe tradicionalmente a la administración escolar, por ejemplo, la composición de las clases, la atribución de los profesores y los espacios, y lo que se dice respecto a la autonomía individual de cada profesor, una vez entra al salón de clases.

Más concretamente, razonemos a partir de un sistema educativo que funcionase en ciclos de dos años y que autorizase y hasta motivase, a los profesores a conformar equipos de ciclo. Esto es lo que podrían indicar los textos reglamentarios editados por el ministerio o por una comisión escolar:

1. Los estudiantes que frecuentan el mismo ciclo en una escuela, son confiados a un equipo pedagógico cuyos miembros son solidariamente responsables por su existencia armoniosa, por su trabajo, por su evaluación y la información regular a los padres. En el seno de la formación, los equipos velan por la coherencia entre los ciclos.

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2. Los profesores colectivamente responsables por un ciclo reagrupan a los estudiantes de la mejor manera desde la perspectiva de una pedagogía diferenciada. Juegan, por lo tanto, no sólo con la pertenencia de cada estudiante a un grupo–clase, sino también con grupos diversificados de trabajo, de la misma edad o de diferentes edades, homogéneos o heterogéneos, definidos como grupos de necesidades, de proyectos, de niveles, de apoyo, etc. Los profesores dividen las tareas entre sí a partir de esto, preferiblemente de manera flexible y móvil.

3. El equipo rinde cuentas del uso de su autonomía de organización. Éste es capaz, pues, de explicar y justificar su sistema de trabajo y sus modos de diferenciación ante las instancias creadas para tal fin.

4. Pasar a un ciclo no implica ni un aumento, ni una disminución de las fuerzas de trabajo. Del mismo modo un equipo de ciclo dispone de los espacios y de los medios materiales destinados al encuadramiento de los mismos estudiantes en una organización en series anuales. Los espacios son reagrupados. El equipo utiliza sus recursos a discreción, en función de los dispositivos pedagógicos en cuestión.

5. El equipo decide sobre la distribución del trabajo entre sus miembros, teniendo en cuenta estatutos, índices de actividad, competencias y deseos de cada uno.

6. Ella ofrece información a los padres de los estudiantes, en varias modalidades, y los asocia en cuanto sea posible a las discusiones que delinean el funcionamiento interno del ciclo de aprendizaje.

7. En general, el equipo pedagógico designa uno de sus miembros para las tareas de coordinación y para representarlo en la escuela y fuera de ella.

8. Las escuelas grandes, para evitar la constitución de equipos de más de seis u ocho profesores, pueden distribuirse a los estudiantes que frecuentan el mismo ciclo entre varios equipos pedagógicos distintos, cada uno de ellos asumiendo todo el itinerario.


Tomado del libro: Los ciclos del aprendizaje. Autor: Philippe Perrenoud. pp.177-180

Foto de Unsplash