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Cómo evaluar el aprendizaje de las ciencias sociales

Por Antoni Badia Garganté y otros
Magisterio
27/09/2018 - 10:15
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Foto de Freepik

Dos son las dificultades para el aprendizaje de las ciencias sociales en general y de la geografía y la historia en particular –especialmente en la enseñanza secundaria– en cuanto a la evaluación de rendimiento: la ausencia habitual de sus requisitos básicos y la escasa relación entre la práctica evaluadora y la continuidad del esfuerzo del aprendizaje. En las páginas que vienen a continuación expondremos en primer lugar el concepto de aprendizaje del que partimos y a continuación hablaremos de la evaluación y del formato de sus principales instrumentos en el área de las ciencias sociales. Al hablar de los instrumentos propondremos vías de solución de los problemas detectados que resumiremos en las conclusiones. Nuestra finalidad en estas páginas es tratar estas dos dificultades de aprendizaje y en ningún caso tenemos la intención de tratar a fondo el tema de la evaluación en general.

El aprendizaje

Los tres bloques principales de la acción docente en cualquier área de conocimiento consisten fundamentalmente en programar, realizar y evaluar estrategias de aprendizaje. El profesorado destina sus energías profesionales básicamente a preparar las clases en función de una programación más o menos detallada, a realizar la secuencia de actividades de aprendizaje diseñadas previamente con el alumnado en el marco de un aula y, finalmente, a corregir pruebas, exámenes, trabajos u otros indicios que le permiten evaluar los resultados obtenidos por su alumnado. Suele aprovechar esta última actividad, una de las más duras en la profesión, para otorgar una calificación individual a cada alumno/a.

Entendemos aquí por aprendizaje un cambio de conducta o conocimiento observable de carácter más o menos permanente que se obtiene como consecuencia de una o más experiencias y que no se puede explicar de otro modo (Tarpy, 1999).

Resulta obvio que aprendemos a lo largo de toda la vida puesto que constantemente estamos pasando, y a menudo sufriendo, experiencias que modifican el futuro de nuestras conductas ante situaciones similares, o que nos permiten adquirir conocimientos nuevos que podemos aplicar a casos singulares. Para que pueda hablarse de aprendizaje es preciso que se haya interiorizado de tal manera que no se borre fácilmente y que quede por lo menos en la memoria a largo plazo (nuestro “disco duro” mental) de modo que sea recuperable cuando lo necesitemos. El aprendizaje escolar difiere del aprendizaje de la vida en el hecho de que es fundamentalmente artificial. Se imparte en instituciones educativas destinadas básicamente a la instrucción y las experiencias que el profesorado diseña y aplica en ellas tienen una secuencia en función del logro de unos objetivos por parte del alumnado. El profesorado es, de hecho, entre otras cosas, un creador y realizador de experiencias de aprendizaje por las que tienen que pasar ordenadamente sus alumnos.

+Vea: Dificultades de aprendizaje. Matemáticas, Lenguaje, Ciencias Naturales y Ciencias sociales. Descargue el primer el capítulo

El aprendizaje, aun así, es lento. Y conseguir que las informaciones y experiencias que se proponen en las actividades de aprendizaje arraiguen en el alumnado no es una tarea fácil si no se consigue que los discentes mantengan en el transcurso de la realización de estas experiencias (sean en el aula o en casa) una continuidad del esfuerzo o tensión de aprendizaje y, muy en particular, del trabajo personal de retención. Sólo así la información o una parte de la información presentada por el profesorado tiene la posibilidad de transformarse en conocimiento personal. Son muchas, ciertamente, las dificultades que hoy existen para mantener la tensión en el aula. El hecho de que el aprendizaje sea lento, por ejemplo, choca en los tiempos actuales con la prisa por el logro del deseo y con la rapidez que las tecnologías proporcionan en la obtención de información. Por lo tanto es importante que, educativamente hablando, intentemos conseguir en todas las áreas de conocimiento una postergación del deseo como condición para superar sin ansiedad la lentitud del aprendizaje (Luri, 2012). Aun así una de las dificultades para que el aprendizaje avance en el área de las ciencias sociales es el hecho de que el estímulo que presupone la evaluación de rendimiento tal y como tradicionalmente se hace (especialmente en la secundaria) no propicia una orientación clara en el trabajo del alumnado y, por otro lado, suele romperle la continuidad del esfuerzo de aprendizaje.

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Título tomado del libro: Dificultades del aprendizaje. Autor: Antoni Badia Garganté, Maribel Cano Ortiz, Ceneida Fernández Verdú, Maria Feliu Torruella,Concepción Fuentes Moreno, Miguel Ángel Gómez Crespo, Eva Liesa Hernández, Salvador Llinares Ciscar, Juan Ignacio Pozo Municio, Dolores Sánchez Navarro, Rafael Sospedra Roca y Cristòfol- Albert Trepat Carbonell. pp. 289-291.

Foto de Freepik